Ya tardaba en aparecer nuestro loco con sueldo vitalicio. Nuestro amado expresidente con bigote de Groucho y cuerpo de Goku sale a la palestra para defender a Gadafi y todos sus colegas africano-asiáticos que mantienen algún tipo de régimen dictatorial. Dice de Gadafi que es “un amigo extravagante” por “eliminar y abandonar todos los programas de armas nucleares, biológicas y químicas.” Ataca la intervención de E.E.U.U. y la ONU porque enseña a los regímenes de Oriente Próximo que deben “mantenerse en el poder, no hacer reformas, y contar con armamento muy potente” para no ser atacados. Cada vez estoy más convencido de que Aznar está realmente loco y que necesita de ayuda especializada.

Eso sí, hay que reconocer que, aunque sea en momentos puntuales, vuelve a la cordura. Acusa a E.E.U.U. y los países europeos de no actuar de la misma manera ante otros regímenes. “Los manifestantes en Siria e Irán apelaron a Occidente para que les apoyara, pero este país (EE UU) y los países europeos no hicieron nada”. Pero hasta el mayor de los locos tiene momentos de cordura. Eso no quita que no tengamos que andar tras él con la camisa de fuerza.