Ayer pude disfrutar de una espléndida noche para celebrar mi 33º cumpleaños. Todo comenzó en el moriles pata negra, donde disfrutamos de una cena muy agradable y de una calidad-precio envidiable, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos que corren y mi situación laboral (o ausencia de ella). Tras terminar la comida, los comensales me agasajaron con regalos. Por un lado está el regalo incógnita que no recibiré hasta la semana que viene, por otro lado están unos auriculares que me vienen de perlas para mi ipod (ipod que por otra parte es regalo de estos mismos amigos pero en otro cumpleaños) y por último está un regalo muy curioso. Se trata de un regalo flashForward, un sobre que no se puede abrir hasta el 27 de julio de 2010 (aunque se intuye lo que es). Gracias a todos por los regalos. Aunque ya sabéis que el mayor regalo es vuestra simple presencia.

La noche continuó con una copa en La Fontana, también a un precio reducido al ser de los mismos dueños que el moriles y haber cenado previamente allí.  Como la invitación la he hecho un viernes, pronto comenzaron las bajas (algo lógico, yo también estaba cansado). Nos quedamos entonces mi hermano lord of the pit y yo en un mano a mano. Nos terminamos la copa en La fontana y nos fuimos a casa. Eso si, como el camino de vuelta es largo, no tuvimos más remedio que avituallarnos en el O Donoghue’s. Resumiendo, una divertida noche de celebración.

Pero para mí, por desgracia, fue algo agridulce, ya que faltó muchísima gente. Por un lado está un grupo de amigos que no tuvo reparo en dejarme tirado. Había quedado con ellos a las 22h pero no tenían intención alguna de acudir. Me entero el día de antes que se les había “olvidado” decirme que jugaban al futbol a las 21:30h. Si no llega a ser porque soy una persona prudente y me informé sobre el tema, aún estoy en el moriles esperándoles. Por ello no tuve más remedio que cancelar su invitación. Y encima ni siquiera tienen la decencia de llamarme después del partido para, al menos, tomarnos unas copas. Este tipo de cosas son las que se graban a fuego en la memoria y en el corazón.

Por otro lado está un grupo de amigas que también estaba invitada, pero por problemas personales con 2 de ellas unos días antes de la celebración, no tuve más remedio que cancelar su invitación.

Al final, de una celebración de unas 13 ó 15 personas, pasé a una de 6. ¿Y quién quedó?, pues mis amigos de toda la vida, que nunca me han fallado y sé que no me fallarán.

Es muy triste celebrar tu cumpleaños y estar continuamente pensando en la gente que falta y en lo mucho que te hubiera gustado que estuvieran todos y todas allí. Pero por desgracia la amistad en esta vida está muy cara y no se encuentra fácilmente.