“Solitario y deprimido, John acaba de saber que su ex-mujer planea casarse de nuevo. A pesar de todo, inesperadamente, conoce en una fiesta a la guapa y encantadora Molly. Entre ellos surge una relación apasionada hasta que Cyrus, el hijo de ella, entra en escena. ¿Quedará sitio para John en el curioso y estrecho vínculo que hay entre madre e hijo?. (FILMAFFINITY)”.

Como ya he dicho alguna vez en este blog, las cosas saben mejor cuando no te esperas nada de ellas. Y “Cyrus” es una muestra. Empieza algo titubeante pero en poco tiempo se vuelve firme y rotunda. Se trata de una comedia original pero extraña. Y no digo extraña de manera negativa, lo digo porque bordea constatemente la línea entre la comedia y el drama. A veces es tan fina que no sabes si reirte o no.

 

 

El duelo John C. Reilly vs Jonah Hill es lo mejor de la película, endulzado por Marisa Tomei, dando lugar a escenas sentimentales pero de una dura lucha entre los personajes protagonistas. Va de menos a más, llegando a un alto nivel tanto en interpretación, en guión y en desarrollo.

 

 

No se trata de una película perteneciente al mal llamado género de la comedia romántica. Es más, huye de ese concepto y plantea una historia brillante y demoledora. Recomendada a todo el mundo. Mi puntuación: ***1/2 (sobre 4).