“Jay, de 18 años, tiene su primer encuentro sexual con su novio en la parte trasera de un coche. Tras el hecho, aparentemente inocente, la situación se pone algo tensa cuando su novio hace que ella se desmaye. Al despertar, el joven le explica que lo hizo para ahuyentar a una serie de espíritus que lo acosan. A partir de ese momento, es Jay quien sufrirá las consecuencias de ese acoso, encontrándose sumergida en visiones y pesadillas; teniendo la sensación de que alguien o algo la observa.”

No conocía para nada esta película. Buscando algo que ver me llamó la atención el título y busqué opiniones en internet. Mi sorpresa fue encontrarme críticas enormemente positivas una tras otra. No quise saber más y me puse a verla. Se trata de un film de miedo cuya base no es nada novedosa, lo que a priori puede hacer pensar que veremos una peli del montón. Pero es todo lo contrario. Por suerte para nosotros es una gran película de terror. He de reconocer que en los últimos años este genero ha tomado aire y se ha olvidado de la mediocridad. Prueba de ello son las geniales The Conjuring (Expediente Warren), The Babadook, El Exorcismo de Emily Rose, Líbranos del Mal, Paranormal Activity y Oculus.

 

 

En It Follows se desarrolla una idea muchas veces vista: la del fantasma, monstruo o ser sobrenatural que te persigue. Pero David Robert Mitchell sabe hacerlo con una calidad envidiable. Lo primero que consigue es aterrarnos con un recurso sobradamente conocido pero con el que es muy difícil, a día de hoy, conseguirlo: el miedo a lo desconocido. No hace uso del susto fácil a base de subida de la música, ruido ensordecedor y aparición repentina. Bueno, alguno hay, pero no es la norma como en las malas películas de terror. En este asunto sólo se ve superada por la genial Paranormal Activity.

Lo segundo que consigue es mantener al espectador en tensión. Nos va metiendo en la historia poco a poco, inundando nuestra cabeza de escenas exquisitamente retorcidas para obligarnos a agarrarnos al sofá, sillón o lo que quiera que tengamos cerca para evitar ser presas del pánico.

 

Lo reconozco, me he cagado encima.

 

Y lo último que consigue es deleitarnos los sentidos. Estamos ante una de las películas de miedo más bellas que he visto. El dominio de la cámara, del color y del movimiento es espectacular. Aún permanece en mi retina la primeras escena, sin corte ninguno, en que una chica sale de su casa corriendo, se acerca hasta nosotros, vuelve y sale aterrorizada de nuevo. No sabemos nada, solo que huye de algo. Pero no sólo nos deleita la vista, también los oídos. La banda sonora es perfecta, toda ella de ambiente electrónico, muy ochentera. De hecho toda la película parece ambientada en los ochenta. Sólo un ¿ebook? con forma de concha nos recuerda la época en la que estamos. Por lo demás, parece que estuvieran 30 años atrás: la ausencia de móviles, teléfonos de los de antaño, televisores antiguos e incluso una máquina de escribir.

Recomendada a todas las personas que le guste el buen cine de terror. El resto abstenerse porque lo vais a pasar mal. Es lo que tienen las buenas películas de miedo. Mi puntuación: **** (de 4).