“El chef Michael (Ewan McGregor) y la investigadora Susan (Eva Green) se conocen y se enamoran mientras se extiende por toda Europa una grave epidemia que priva a la gente de sus percepciones sensoriales.” (FILMAFFINITY).

Hacía muchísimo tiempo que no leía una sinopsis tan horriblemente inadecuada. “Perfect Sense” no es un drama romántico. Al igual que tampoco es una película apocalíptica. Este trabajo habla de la vida, del afán de superación y del placer de las cosas sencillas. Utiliza como excusa una epidemia mundial y se desarrolla a través de la relación entre 2 personas. Pero es mucho más profundo que eso. Los protagonistas, lejos de entrar en ira, tristeza o depresión debido a la enfermedad, son capaces de adaptarse y de disfrutar de la vida con cosas que siempre han estado ahí, pero que pasan desapercibidas debido a nuestro ritmo de vida.


 

 

En todo momento consigue hacernos sentir la angustia y miedo ante esa horrorosa enfermedad y podemos compartir con los protagonistas la horrible situación que viven. Esto se consigue gracias al buen hacer del director, los actores y la estupenda banda sonora.

 A pesar de que es un drama, la película deja un mensaje positivo, o más bien esperanzador: “La vida sigue”. Pero no todo en “Perfect Sense” son virtudes. El romance entre los protagonistas se me antoja algo tópico y no acaba de encajar demasiado bien. De todas formas se trata de una película recomendable a todo el mundo. Mi puntuación: *** (sobre 4).