Hoy me toca hablar de cine de nuevo y me vuelve a tocar hablar mal. Y es que la nueva película de Ridley Scott no hay por donde cogerla. Larga hasta decir basta (141 mins), con una historia que en muchos momentos roza lo absurdo, con un ritmo lleno de altibajos, con una historia de amor típica y tópica… ¿Necesitáis que siga?. Al menos no cuenta la historia de siempre de Robin Hood. Digamos que es Robin Hood: Origins. Pero que no vale lo que cuesta la entrada del cine. No merece siquiera seguir hablando de ella. No vayáis al cine a verla y ya está.