La entrada al inframundo, la puerta del averno, el portal al más allá, el umbral a lo desconocido, el pórtico de la desesperación, el paso hacia el horror, el acceso al infierno. LLámalo como quieras, pero detrás de esta puerta tapiada con buzón situada en la Acera de la Fuente de la Salud no puede haber nada bueno. Qué tipo de lugar nos aguarda detrás de un acceso de ladrillo imposible de franquear sin ayuda de una herramienta percutora. Qué tipo de mente enfermiza le pone un buzón a un lugar cerrado. Preguntas sin resolver que, tal vez, jamás sean contestadas.