“Cuando una psiquiatra forense (Julianne Moore), especializada en resolver desórdenes de personalidad múltiple, descubre que las personalidades de uno de sus antiguos pacientes corresponden a víctimas de asesinato, tratará de encontrar una explicación lógica a la conducta de ese hombre.” (FILMAFFINITY).

Cuando comenzamos a ver esta peli la cosa promete. Un extraño caso psiquiatrico, Julianne Moore intentando averiguar lo que hay detrás de él, pequeñas dosis de miedo y grandes de suspense. Nos mantenemos agarrados a la silla. Todo se mantiene así durante la primera mitad de la película. Pero hay algo que pasa inevitablemente por la cabeza: “por el camino que va, no hay salida digna para esta historia”. Efectivamente es así. Todo empieza a truncarse y a desvanecerse con una historia de serie B, en gran parte sin pies ni cabeza, y que sólo ofrece un refrito de lo ya visto en mil películas anteriormente.

Lo único bueno de este trabajo es que en ningún momento sabemos qué va a pasar (algo excesivamente común en este tipo de pelis). El problema es que los giros de guión ni sorprenden ni sobresaltan y lo peor es que a veces incluso provocan risa debido a un tufillo a telefilme barato de domingo por la tarde.

 

 

Encima se hace larguísima y ni siquiera la desaprovechada Julianne Moore se salva. Resumiendo: poco ofrece pese al buen comienzo. Recomendada sólo a fanes del género de terror/thriller. Mi puntuación: ** (sobre 4).