Es duro para los chicos de nuestra selección, acostumbrados a luchar por lo más grande, asumir que en este mundial no van a luchar por las medallas. Todos sabíamos que esta selección que tenemos no iba a durar para siempre, pero todos deseábamos que este campeonato fuese su último aliento. Por desgracia no ha sido así. Hoy es el punto de inflexión de este equipo y a partir de ahora debe llegar la renovación y el aire fresco. Gracias a todos los jugadores que han participado en este sueño que ya ha durado bastantes años. Gracias por el impresionante campeonato del mundo de Japón, por su semifinal ante Argentina y por la perfección de la final ante Grecia. Gracias por hacernos disfrutar del mejor partido de la historia del baloncesto, en la final de las olimpiadas de 2008 ante E.E.U.U. Gracias por el mate de Rudy ante Howard. Gracias por ser campeones de Europa el año pasado. Gracias por la victoria ante E.E.U.U. en el mundial de 2002.  Gracias por el espectáculo. Gracias por las horas y horas de buen baloncesto durante todo este tiempo. Gracias.

Hoy Serbia ha sido mejor. En mi opinión, es el único equipo que puede hacer frente a la selección estadounidense en este campeonato. España no ha jugado muy bien y le ha faltado una cosa que siempre ha tenido: defensa. Nuestro grupo de jugadores no está acostumbrado a que le marquen 92 puntos. Y contra esos marcadores es muy complicado ganar. Si a esto le añadimos la falta de acierto en los tiros, ya tenemos las razones de nuestra derrota.

Pese a todo, hay que quitarse el sombrero ante nuestro equipo. En varios momentos del partido hemos vivido momentos críticos, pero en todos y cada uno de ellos se han recuperado y se han metido de nuevo en el juego. Uno de esos momentos a sido a falta de pocos minutos. Estábamos 8 abajo pero han sacado el coraje necesario para empatar el partido a falta de 25 segundos. En la siguiente posesión Serbia ha agotado el tiempo. Por desgracia, una individualidad de Teodosic, con un triple desde su casa a falta de 3 segundos, ha enviado al traste todos los sueños de España. Un final duro para una selección que aspiraba a lo más grande.

Pero, repito, me quito el sombrero ante una selección que pese a ir a remolque todo el partido, ha puesto toda la carne en el asador, no lo ha dado por perdido y ha luchado hasta el último segundo por la victoria.

No voy a hablar de los posibles fallos de Scariolo ni del estricto arbitraje ante España. Hablar de eso ya no tiene mucho sentido. Que llos hagan examen de conciencia.