Foto: Sánchez Moreno

Tengo que reconocer que el concierto de ayer de Ariel Rot me despertaba algunas dudas. Se trata de uno de mis artistas favoritos, del Rock en castellano. Pero en esta ocasión se presentaba sólo, sin una banda detrás. Guitarra y piano eran sus acompañantes. Me preguntaba qué iba a quedar del Ariel que yo conozco estando tan desnudo en el escenario. No sabía cómo iba a sustituir esa fuerza y ese ímpetu de sus canciones con un solo instrumento. Ése fue mi error. Comparar este directo con cualquier otro de los suyos.

Rot es mucho Rot y le basta un piano o una guitarra y su talento para llenar el escenario. Un músico colosal con una capacidad enorme de conectar con el público. Revisó grandes temas de su carrera desde ese punto de vista que dan más de 30 años de carrera musical. Poder escuchar temas como Milonga del marinero y el capitán, Dos de corazones, Mucho mejor, Geishas en Madrid o Lo siento Frank de una manera diferente, simple e intimista, tremendamente efectiva, directa y talentosa es algo que sólo veremos unos pocos. Y me encuentro dentro de estos privilegiados.

 

 

Es cierto que, si no eres seguidor(a) de Ariel, el concierto se te podía atragantar. Este espectáculo está pensado para disfrutar de los temas de Rot desde otra perspectiva. Por lo que necesita un conocimiento previo de los temas para poder apreciar la calidad del conjunto. De todas formas, independientemente de que seas o no seguidor(a), ha sido una gran oportunidad de escuchar un puñados de grandes canciones de uno de los grandes del rock en castellano. No me queda otra cosa que decir que me encantó el concierto y que si te lo perdiste, peor para tí.