“En StarCraft: El juego de tablero, de dos a seis jugadores personifican a uno de los importantes líderes del universo de StarCraft – Jim Raynor, Arcturus Mengsk, Aldaris, Tassadar, La Reina de Espadas, o la Super Mente – y toman el mando de poderosos ejércitos. Con tres razas distrintas (Terran, Zerg y Protoss), cada una con dos facciones únicas, cada partida de StarCraft: El juego de tablero será diferente.

Mediante conflictos bélicos, gestión de recursos y diplomacia, los jugadores han de conquistar las zonas planetarias esenciales para que su facción alcance la hegemonía de las estrellas y el espacio que las alberga.

La acción principal de StarCraft: El juego de tablero tiene lugar en los planetas que conforman el tablero de juego. Algunos territorios planetarios (a los que nos referiremos como “zonas”) proporcionan recursos (gas y mineral) a sus propietarios, mientras que otros otorgan Puntos de Conquista. El gas y el mineral se utilizan para adquirir nuevas unidades, edificios y tecnologías, mientras que los Puntos de Conquista ayudan a los jugadores a hacerse con la victoria.

Cada una de las seis facciones puede obtener la victoria siendo la primera en cumplir cualquiera de las siguientes condiciones: a) acumular 15 Puntos de Conquista; b) completar su objetivo de victoria especial; o c) eliminar del juego a todas las demás facciones. Si ninguna de las facciones ha conseguido alguno de estos objetivos al final de la partida, ganará la que haya obtenido más Puntos de Conquista. (Edge Entertainment)”.

 

 

Partida en el abismo de Lord of the Pits

 

Hecho a imagen y semejanza del famoso videojuego para pc de Blizzard, StarCraft: El juego de tablero nos mete de lleno en el mundo de los Terran, Protoss y Zerg en una lucha constante por los recursos, los puntos de conquista y, en general, el dominio de la galaxia. A pesar de tener una mecánica sencilla (dispone sólo de tres órdenes: mover tropas, construir e investigar una tecnología), no se trata de un juego fácil debido a la gran cantidad de unidades  y tecnologías disponibles. Requiere un aprendizaje inicial algo tedioso para aprender las reglas y una partida posterior de prueba, pero a partir de ese momento se hace asequible y pone de manifiesto sus grandes virtudes, que son, a mi parecer las siguientes:

– No existe un tablero fijo. Se juega en una serie de planetas que los jugadores colocan al inicio del juego. Esto hace que cada partida sea diferente.

– Todos y cada uno de los aspectos del juego de pc está contemplado de alguna manera. Se ha hecho un gran trabajo de diseño.

– Se trata de un juego donde hay muchos combates. Nunca sabes desde donde te van a atacar, lo que supone tensión constante.

– El sistema de combate por cartas elimina gran parte del azar que suele haber en este apartado. Controlas la mayoría de los aspectos de la batalla y las cartas de tecnología le añaden mucho interés, además de estar hechas  igual que el juego de pc.

– No sólo se han incluido todos los elementos del juego de pc, como he dicho antes, sino que además lo han hecho a la perfección. Mención especial a cómo han conseguido diferenciar las tres razas al igual que en nuestros ordenadores.

– Si conoces el mundo starcraft lo disfrutarás a tope, pero si no lo conoces también. Es un gran juego mires por donde lo mires.

 

 

Terran invadiendo una base protoss. Imagen cortesía de http://boardgamegeek.com

 

 

Resumiendo: un gran juego de mesa no apto para todos los públicos debido a su complejidad inicial pero disfrutable al máximo una vez que te has metido en materia. Mi puntuación: ***(1/2) (sobre 4).